La entrevista radial a Silvina Navarro, relata su experiencia personal con la fertilización asistida para visibilizar los desafíos de la maternidad tardía y los tratamientos de fertilidad. El diálogo destaca que el proceso implica un fuerte desgaste emocional y requiere de una gran resiliencia ante los resultados negativos, subrayando que la aceptación psicológica es tan crucial como los procedimientos médicos. Enfatiza la importancia de redes de apoyo como la Asociación Concebir y aclara que, en Argentina, la cobertura de estos tratamientos está garantizada por ley nacional. El propósito del testimonio es brindar esperanza y orientación práctica a otras mujeres, desmitificando el tema y fomentando la comunicación abierta dentro de la pareja durante la búsqueda de un hijo.
Silvina Navarro comparte una visión profunda y humana sobre la fertilización asistida, basada en su experiencia personal al ser madre de Pedro a los 47 años.
La aceptación y el diagnóstico sorpresa
“La decisión de recurrir a la fertilización asistida muchas veces no es algo planificado, sino que llega de sorpresa tras un diagnóstico médico. El primer paso fundamental es la aceptación de que se requiere un tratamiento externo y someter el cuerpo a un proceso que no es el ‘natural’. En mi caso personal, tras sufrir dos embarazos ectópicos en un año, perdí la posibilidad de concebir de forma natural, lo que la obligó a optar por la ciencia”.
El impacto emocional y el «duelo» de los negativos
Navarro enfatiza que, aunque los tratamientos médicos actuales no son invasivos físicamente, el verdadero desafío es el desgaste emocional. Y aquí ella destacó los siguientes puntos:
- Sentimiento de pérdida: Cada resultado negativo en una transferencia embrionaria se vive internamente como la pérdida de un hijo.
- Resiliencia ante el fracaso: Ella misma pasó por dos tratamientos completos y seis transferencias negativas antes de lograr el embarazo de Pedro.
- Fortaleza mental: Considera que es clave la convicción mental, subrayando la importancia de creerse una «posible mamá» y aceptar la situación para sobrellevar los diagnósticos duros.
La pareja y la comunicación
Un concepto central en su charla con el periodista Nicolás Flores Duperou en el programa Magazine Café por FM 104.1 y 99.9 GM es la diferencia de vivencias entre el hombre y la mujer durante el proceso: “La mujer pone el cuerpo, lo que genera una carga emocional distinta a la del hombre. A menudo, los hombres no saben cómo ayudar o acompañar porque no comprenden la magnitud de la emoción femenina”.
Aquí Silvina aconseja a las parejas hablar todo el tiempo y que la mujer pida explícitamente lo que necesita (un abrazo, silencio, compañía en consultas).
El entorno y la búsqueda de ayuda especializada
Advierte sobre la dificultad de procesar comentarios de amigos o familiares que, aunque bienintencionados, pueden no ayudar (como cuando le sugirieron adoptar un perro en lugar de seguir intentando ser madre). Por ello, recomienda:
- Buscar especialistas: Recurrir a organizaciones como «Concebir», que ofrecen talleres virtuales y apoyo legal y psicológico especializado que un terapeuta general a veces no posee.
- Información legal: Destaca que en Argentina existe una Ley de Fertilidad que obliga a las obras sociales y prepagas a cubrir los tratamientos, lo cual es un derecho que se debe ejercer.
El destino de los embriones sobrantes
Ante la consulta del entrevistador sobre qué hacer con los embriones congelados que no se utilizan. Explica que existen tres caminos: donarlos de forma anónima (no está permitido por Ley que sea selectivo), entregarlos para investigación en laboratorios, o descongelarlos, cada uno con su propia carga emocional.
En resumen, el mensaje de Silvina Navarro es de esperanza y perseverancia, aunque la parte médica es fundamental, el proceso requiere que la mujer se «crea una posible mamá» y mantenga una fuerte convicción mental para no dejarse vencer por diagnósticos que a veces son muy duros de escuchar.
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