La polémica se originó por una opinión escrita por el docente Daniel Garnero. Lo hizo desde su cuenta de Facebook – «Si una mujer decide exhibirse, debe hacerse cargo de las consecuencias». La publicación se viralizó rápidamente y hubo un enérgico rechazo.
Ana Paula Sallaber, concejal del Frente Renovador, y que también trabaja para la Comisaría de la Mujer y la Familia, fue una de las primeras personas en manifestarse: «Estas opiniones atrasan y justifican la violencia que sufren las mujeres».
Daniel Garnero se desempeña como docente en varias instituciones educativas del ámbito local. Desde su cuenta personal de Facebook escribió que hay mujeres que se visten de manera poco adecuada y que lo considera irrespetuoso. El tema surgió por una nota contra el acoso callejero y el maltrato a la mujer, que fue compartida por una joven de nuestra localidad.
Ante esta situación rápidamente se vislumbró un fuerte repudio y rechazo de un gran sector de la comunidad, incluso de la rama docente.
Otra de las personas que salió al cruce fue el empresario Carlos Barrios Barón, hombre ligado a los inicios del Colegio Nuevo Surco, lugar donde actualmente trabaja Garnero – «Debe reflexionar su opinión, hace daño y atenta contra el respeto y la igualdad de hombres y mujeres» escribió también en Facebook Barrios Barón.
La edil Sallaber dijo: «Lamento y repudio con toda mi energía los comentarios de una persona encargada de impartir educación, y los invito a pensar la responsabilidad con la que cada uno puede opinar en cualquier medio social sin que eso traiga ninguna consecuencia… Y no hablo de coartar la libertad de expresión, ¡No me salgan con eso!. Como mujer, como mamá, me preocupan este tipo de declaraciones que atrasan y justifican la violencia hacia cualquier mujer. Sea chica, grande o anciana puede vestirse como le guste. Lo hace porque así se siente bien, no con la intención de generar conductas provocadoras en el otro. Que una mujer se vista provocativa de ningún modo es una falta de respeto al otro. Es simplemente ganas de ponerse esa o cualquier ropa en un momento de su vida. Tan simple como eso. Vestirse como a uno le gusta de ningún modo puede ser entendido como una invitación a que alguien te haga algo en tu cuerpo sin consultarte. ¡Por favor!. Encima que nos violan y luego nos matan tenemos que pedir disculpas porque el otro entiende que por sólo vestirnos con ropa que nos gusta, le faltamos el respeto. Recuerdo algo que puse hace sólo unos días. En Argentina muere una mujer cada 28 horas a causa de la violencia del hombre. No me tilden de feminista. Sólo soy mujer. Quiero poder ponerme la ropa que me gusta sin tener que cuidarme por eso.

La publicación de Garnero que desató la polémica – «Como tantas cosas, es media verdad; es relativo. Mirá, yo me voy de mi casa, dejo la puerta sin llave, las ventanas abiertas y un cartel avisando que no estoy. Más tarde entran ladrones y roban. ¿La culpa es de los ladrones? Sin dudas que sí, porque no hay motivos para que ingresen a mi propiedad, y que agarren lo que no es de ellos. Pero: ¿la culpa es exclusivamente de los ladrones? ¡Claro que no!. Con la historieta de la ropa hay 2 temas que se evitan, quizá a propósito: respeto hacia los demás, y reconocimiento de las consecuencias de tus actos. Si te vestís super provocativa simplemente no me estás respetando. Vestite linda y cómoda, pero no exhibas impúdicamente tu cuerpo. Respetame. Y si te exhibis, hacete cargo de las consecuencias que ello trae«.

Carolina Díaz, docente y referente de Suteba también fue muy crítica – «Ojalá algún día quieras entender, de verdad, cómo se vive siendo una mujer. Ojalá algún día quieras saber cómo se siente al sentirse una mujer. Al ver, día a día, tantas imágenes, comentarios y desprecios hacia nosotras mismas, hacia nuestros cuerpos, hacia nuestra identidad, hacia nuestro ser, nuestra alma, nuestra vida. Ojalá algún día te hagas preguntas. Ojalá algún día busques repuestas. Ojalá algún día actúes. Ojalá algún día sepas encontrar tu lugar como hombre feminista. Cuando te hayas callado para escucharnos. Cuando hayas dejado de escribir para leernos. Cuando hayas empezado a entender, a ver, a observar, a preguntar. Cuando empieces a hacer de tu espacio un espacio feminista, desde tu privilegio, desde tu poder. Ojalá sepas aprovechar tu privilegio para cambiar algo. Ojalá sepas cómo deshacerte de ese privilegio cuando no sirva para nada bueno. Ojalá te hagas preguntas. Ojalá busques respuestas. Ojalá quieras, de verdad, saber cómo nos sentimos. Cómo estamos. Qué queremos. Qué buscamos. Ojalá sepas vernos. De verdad. Sin filtros. Sin machismo. Lamentablemente y a la vista está que vivimos rodeadas de personas cómplices de los feminicidios, de machistas sutiles, de machistas rancios, de misóginos declarados, de gente negacionista de la violencia de género. Algunos de ellos nos gobiernan, otros EDUCAN, a otros los tenemos sentados junto a nosotras en la oficina o viviendo en la puerta de enfrente. Da lo mismo lo que hagan, vamos a seguir juntandonos, organizandonos, gritando fuerte porque no nos van a callar».



