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jueves 30 abril, 2026
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«De 100 accidentes como este, uno solo la cuenta, volvió a nacer» dijo la mujer del trabajador municipal

“Fue un milagro; son palabras que podría decir, ambas aplican, y se ajustan a lo que hoy vivimos» reflexionó Cecilia Ocampo en un escrito que realizó en las redes sociales cerca de la medianoche del día que seguramente le cambiará todo a Pedro Martel -trabajador de 39 años- que estuvo atrapado entre los hierros retorcidos por casi dos horas.

El joven que maniobraba el tractor que se cayó desde un carretón
y dio la ‘vuelta de campana’ aún permanece internado en el Hospital de América pero su estado de salud es óptimo.
 .
La joven también hizo referencia a que «ahora un poco más tranquila, y cuando comenzás a pensar en todo lo que pasó y agradecés a Dios por todo eso que no pasó y pudo haber pasado. Porque de 100 accidentes como el de hoy, 1 la cuenta, y gracias a Dios hoy estamos contando otra historia juntos».

«Cuando una desgracia te azota a las 7.15 AM, y advertís que pasó porque tenía que pasar, y sin cuestionar el por qué. Te das cuenta que Dios está ahí, porque pasó en el momento indicado, en el lugar perfecto y junto a la gente correcta (en otro momento, en otro lugar y con otras personas nada hubiera sido lo mismo). Cuando llegué al Corralón, ciega y sin saber si estaba vivo o reventado entre los fierros me dijeron, ‘Tranquila, está consciente…’ y ahí supe que no me iba a dejar…con huesos rotos, sanos, con lesiones leves o graves, pero yo ya supe que con su fortaleza no se iba a entregar».

«En una hora y media, mientras personal de Bomberos hacia su trabajo para sacarte, compañeros tuyos aportaban todo lo que estaba a su alcance para colaborar. Yo solo rezaba y contemplaba desde lejos, temblando de miedo, refugiándome en algunos abrazos que intentaban consolarme. No era momento de irte…bonito, a partir de hoy estás viviendo de prestado. Hoy naciste de nuevo, fue solo un sustazo, que nos sacan de eje, nos hacen parar la pelota, ajustar los botines y mirar el juego de otra manera. GRACIAS INFINITAS a todos y cada uno de los que ayudó con el rescate, a quienes nos acompañaron con su oración de todas las religiones. GRACIAS BOMBEROS…. qué grosos son la pucha. Qué vocación esa de estar ahí. Ayudando por amor a la vida. Hoy hemos cosechado por medio de una desgracia con suerte, un poco de lo que hemos sembrado en estos años, muchos pero muchos mensajes a mi teléfono y al de Pedro que vamos contestando de a poco, sin distinguir partido político, religión, o si somos de acá o de allá. Hoy sentimos a cada uno de ustedes con nosotros. El cuerpo se acomodó para quedar atrapado en esa cabina de una forma en la que no se explica cómo no se fracturó ningún hueso. Solo un corte grande en la cabeza -que suturaron- y una fractura de pómulo que es baratísimo comparado a todo lo que pudo haber pasado. Así que, GRACIAS DIOS porque lo estamos contando. Ahora solo a dejar que el cuerpo se acomode de semejante susto, que las emociones vuelvan a su lugar, que el corazón normalice su ritmo, que el cuerpo se relaje y se recupere de cada golpe menor» remarcó Cecilia Ocampo, su compañera.

«Querida América, gracias por sus oraciones, su acompañamiento, su respeto ante la incertidumbre del momento y sobre todo, por su amor. Nos han llegado cada una de las buenas vibras y energías positivas que nos han y están mandando. Si Dios quiere, pronto nos iremos a casa». 

   
Fotos publicadas por Cecilia Ocampo.
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