La titular del PAMI América, Josefina Pérez Vitores, también abogada; se expresó respecto al Caso Lescano Toribio.
«No avalo ningún hecho de violencia contra la mujer, pero me parece que tampoco debe tomarse un tema tan sensible para hacer jugadas políticas» escribió en su red social para tomar partida por lo sucedido entre los concejales Leandro Toribio y Marcela Lescano.
La hoy funcionaria nacional se expresó ante los hechos sucedidos en el Concejo Deliberante de Rivadavia, «quiero dejar expresado mi punto de vista, dado que se radicó una denuncia por violencia de género. ¿Se cruzaron límites? ¿Qué es violencia de género? ¿Cuál es la base de la legislación sobre este tema?. La eliminación de la discriminación entre mujeres y varones, castigar la violencia de género, y la remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres».
Dijo también que este es un tema sensible para toda una sociedad que vivió en un patriarcado, donde se lo sufrió, y donde la mujer era un objeto, con obligaciones y sin derechos.
«Ahora, la discusión en un recinto que tiene como objeto principal el debate de ideas políticas, sin importar el género de los opositores, o entre pares, estar en desacuerdo con un proyecto o ideas y expresarlo, ¿califica cómo violencia de género? Créanme que no. Las discusiones se dan en el ámbito de un órgano cuyo fundamento es ése. ¿En qué momento se tornan los debates, discusiones, como cuestiones de género? ¿En qué momento deja de ser un debate político para transformarse en una cuestión de género?. Estoy convencida que lo que ocurrió hubiera sido de igual manera si el edil enfrente hubiera sido de otro género».
En su relato sentenció: «Señoras y señores, solicito seamos autocríticos, todos los dirigentes políticos, y denunciémonos todos entonces; pero no por una cuestión de género, sino por ser vehementes en la alocuciones, por levantar el tono de voz, por decir algunas palabras impropias, pero no denunciemos solo a un concejal, porque entramos todos en ésta».
Apuntó a cuando ella fue legisladora: «¿Quién no vio un debate político con estas características?. Fui una mujer concejal, sola en mi género por dos años. Tuve mis debates acalorados, claro que sí, algunas vistas por la ciudadanía, y otras no, porque pasaban sin que la cámara estuviese encendida. Me volví a mi casa en más de una oportunidad con una que otra frustración, un sabor amargo, porque el debate no había sido lo que esperaba, por no poder hacer realidad el proyecto que habíamos presentado, me sentí mal, pero siempre entendí que ese debate se daba por una cuestión política, por mirar una misma cosa con distintas miradas, por tener posiciones distintas; y no por ser yo mujer. Con cualquiera de mis compañeros hubiera sido intensamente igual».
Argumenta que la medida adoptada no tiene fundamento jurídico: «en este hecho en particular debería aplicarse la legislación vigente. En esta oportunidad estoy del lado opuesto de la resolución. Es más, hubiera generado un antecedente único, mandar a TODOS/AS los miembros políticos/as, al cese de hostigamiento entre ellos/as, ya sean funcionarios, concejales, dirigentes; y hasta me atrevo también a militantes, y todo el abanico político posible atento al grado de discusiones agresivas».
Escribió también que hay que dejar de tener actitudes desleales para rédito político. Y que cada uno debería ser responsable, y no hacerse víctimas de las circunstancias.
Por último dijo que «hacer uso de este recurso para una jugada puramente política, me resulta muy chocante, como mujer, como dirigente política, como miembro de una sociedad».



