Mientras que el abogado de la Defensa Oficial Mariano Iribarren, solicitó que se lo juzgue por el delito de ‘homicidio en ocasión de robo’ con una pena computable de 8 a 25 años de prisión de efectivo cumplimiento.
Este hecho que conmocionó a nuestra ciudad y a la región entró en su etapa final. Se conocieron los alegatos de las partes en el marco del Juicio que se le sigue a José Antonio Bigi (26), alias ‘Corchi’, único imputado en el expediente.
En los estrados del Tribunal Oral Criminal N° 1, el Fiscal que investigó el caso Fabio Arcomano -titular de la UFI N° 6– pidió la pena máxima de prisión perpetua para Bigi por el delito de “homicidio criminis causa”, apuntando a que cometió el crimen para ocultar otro delito, que fue el robo en el domicilio de la jubilada.
Ahora los magistrados que integran el TOC N° 1 darán a conocer el veredicto el próximo 10 de junio.
Recordemos que el caso sucedió el 8 de mayo del año 2020, cuando la encontró un familiar y un vecino, encerrada en el baño de su domicilio -Cachau y Mitre- atada de pies y manos y sin signos vitales.
Según publicó en su momento el diario Clarín, José Antonio Bigi había estado nueve meses preso en la Unidad 20 de Trenque Lauquen, donde cumplió una condena por “violación de domicilio, lesiones leves y abuso sexual”. Salió libre el 11 de agosto de 2018. En mayo del 2020, la Policía llegó hasta su casa para detenerlo otra vez, pero ahora bajo la acusación de homicidio. Según los investigadores, en esta oportunidad se aprovechó del gesto que había tenido la vecina de darle la posibilidad de hacer changas en su casa, para pintar y cortar el pasto en el jardín.
Ema fue maniatada con un cinturón y estrangulada con una chalina. El asesino se llevó sus tarjetas de débito y crédito, algunas de las cuales aparecieron en un tacho de basura en la calle, además de su celular, que fue encontrado en la casa del sospechoso. En su momento, fuentes policiales informaron que la marca de una zapatilla, secuestrada en el allanamiento posterior, coincidió con una huella que dejó en el techo del galpón que tenía la víctima, por donde habría huido. Bigi sabía que la mujer vivía sola y que era propietaria de una chacra en la zona de Rivadavia. Además, estaba en trámite de sucesión un campo por el cual recibía una importante suma mensual.
La autopsia estableció que la causa de muerte fue por “asfixia mecánica por estrangulación”. Además tenía un “golpe cráneo encefálico en el parietal izquierdo”.
A partir de las imágenes de las cámaras del centro de monitoreo y de viviendas vecinas, se logró observar que el día del crimen un joven ingresaba al hogar en la calle Cachau. A las cuatro de la tarde, Bigi había salido de trabajar de una obra en construcción, ya que solo se permitía hasta ese horario (plena Pandemia Coronavirus), cuando sonaba la sirena de los Bomberos. Y ahí fue que se dirigió a lo de Gale. Lo identificaron por la ropa que llevaba puesta.
En los tachos de basura de la zona cercana a su casa hallaron luego las tarjetas, que el asesino había intentado destruir doblándolas. Aunque también se cree que con alguna de ellas intentó retirar dinero de un banco. Bigi fue detenido en su casa. Estaba con su pareja y sus tres hijos varones. En la casa de la víctima los investigadores hallaron un sobre con 17 mil pesos que el homicida no vio. Se conformó con la billetera donde había unos 3 mil pesos y las tarjetas. Pero las cámaras de seguridad terminaron siendo el principio de su final.
Info suministrada por el sitio Data Trenque.



