El martes pasado en media ciudad de América, más las totalidades de Fortín Olavarría y Sansinena, no tuvieron luz por algo más de tres horas y media – «Fue por la rotura de un aislador dentro de la planta urbana de aquí. Y este tipo de fallas son muy difíciles de encontrar» explicaba el ingeniero Eduardo Vincent – quien descartó fuese un problema del Alimentador N°1 o por la falta de mantenimiento – «Los aisladores son de porcelana. Normalmente si se rompen se parten y se caen. En este caso no fue así, y eso dificultó la búsqueda».
El gerente técnico explicó cómo fue la búsqueda del aislador roto que generó la falla: «Se trató de uno que estaba roto pero que no se cayó como habitualmente sucede. Así que hubo que revisar ocularmente por toda la línea y eso demoró la recomposición del servicio». Detalló que la intervención de un vecino resultó la clave para descubrir el lugar de la avería – «cuando se estaban haciendo las pruebas, una persona observó una especie de fogonazo sobre el tendido eléctrico aquí a pocos metros de la Cooperativa y nos llamó por teléfono para contar lo que acababa de suceder».
Mecanismos técnicos para ubicar este tipo de inconvenientes – «Sí existen, y lo tenemos, igual este método no es infalible. Por ejemplo en el caso del martes, nos marcaba una falla a unos cuantos kilómetros de aquí, y en realidad el problema estaba a pocas cuadras de la Cooperativa».
Ante la consulta de por qué casi siempre son los mismos usuarios que se quedan sin energía – Descartó que el Alimentador N°1 tenga más inconvenientes que otros por falta de mantenimiento: «Las tareas se realizan habitualmente y por citar un caso los aisladores se cambian periódicamente. Lo que sí es cierto, es que por capacidad, ese alimentador es el que abastece a la mayor cantidad de usuarios urbanos como rurales. Y no es una decisión caprichosa, es una cuestión de funcionalidad» decía Vincent en diálogo con Magazine Café por FM La Torre.




