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martes 9 agosto, 2022
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ACÁ NOMÁS EN UN CAMPO DE CARLOS TEJEDOR LOGRAN MEDIANTE LA BOSTA DE LAS VACAS ELECTRICIDAD QUE LUEGO ES VENDIDA A LA COOPERATIVA

Sin duda es toda una innovación en la Argentina. Desde esta semana lo generado con los efluentes del ganado que posee Luis Urdangarín en su Feedlot  será utilizado por la entidad cooperativista del vecino pueblo para inyectar electricidad en la red domiciliaria. Es la primera vez que un productor le vende energía a la red de la provincia de Buenos Aires.
El proyecto ya comenzó a implementarse y lo producido en este campo alcanza para alimentar a unas 200 viviendas. Todo este avance es generado con los residuos de unos 500 vacunos. Urdangarín, productor agropecuario, habló de esta realidad en el programa periodístico Magazine Café con el periodista Nicolás Flores Duperou y dijo que «el proyecto comenzará a implementarse ya en estos días. y se logra mediante los efluentes que genera las vacas. Lo que hacemos luego es convertirlo a biogas. Es la primera iniciativa de este tipo en la provincia de Buenos Aires. El proyecto comenzó cuando estos animales que producen 13,5 toneladas de estiércol se recolecta y es tratada en un biodigestor de alta capacidad para generar 800 m3 diarios de biogas. La novedad es que, ahora, ese combustible se transformará en energía eléctrica mediante un grupo electrógeno y comenzará a venderse a la red local a través de la cooperativa de Carlos Tejedor» relataba el vecino.

Urdangarin viene trabajando en este proyecto desde 2012 junto a los agrónomos Ezequiel Weibel y Martín Pinos, responsables de Biogás Argentina, una empresa incubada por IncUBAgro, la incubadora de emprendimientos tecnológicos de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA). “Primero reemplazamos los corrales de tierra por otros de hormigón para recolectar el estiércol de manera eficiente. También instalamos medias sombras y aspersores para bajar la temperatura del ambiente y mejorar el confort de los animales. Y construimos los reactores anairóbicos donde se tratan los efluentes con diferentes colonias de bacterias que degradan la materia orgánica y generan el biogás” le explicaba Weibel a un medio de la ciudad de Buenos Aires. «Aunque el gas generado (metano y dióxido de carbono) y bien podía utilizarse en la cocina, o para calefacción, más el funcionamiento de calderas o motores de generación eléctrica; les cuento que en esa primera instancia el establecimiento no tenía necesidades energéticas. Y la intención sólo era producir biofertilizante (obtenido de la degradación de la materia orgánica) para mejorar la calidad de los suelos» .

Urdangarin viene trabajando en este proyecto desde 2012 junto a los agrónomos Ezequiel Weibel y Martín Pinos, cuya empresa fue incubada en la FAUBA. Además, en 2012 tampoco estaban dadas las condiciones legales en el país para vender esa energía a la red eléctrica local, a diferencia de lo que ya sucedía en Europa. En países como Alemania, el biogás se podía usar como energía eléctrica o combustible, distribuido en los pueblos a partir de los diferentes gasoductos. Incluso se vendía en estaciones de servicio para los vehículos.

Los socios de Biogás Argentina se capacitaron en Alemania a través de IncUBAgro, la incubadora de la FAUBA, y de la Red Emprendia, para traer a la Argentina tecnologías de punta que luego se adaptaron a las condiciones locales. Sólo un año después, a partir de la resolución Nº 453 del Ministerio de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, que habilitó el Sistema de Transacciones Físicas y Económicas de Energía Eléctrica Distribuida (SIsTFEED), surgió la oportunidad de vender la energía generada en el campo. Desde entonces se abocaron a diseñar un proyecto que, además de producir biofertilizante, les permitiera vender la energía generada a la cooperativa eléctrica de Carlos Tejedor. Y para ello fue fundamental el vínculo con el Proinged (Programa de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida de la Provincia de Buenos Aires), que evaluó y apoyó la iniciativa.

“Nos aprobó una tarifa que reconoció las inversiones del productor y financió a la cooperativa en la instalación eléctrica y el motor generador”, dijo Weibel, y destacó: “Anteriormente, este organismo otorgó fondos para proyectos de energía eólica y solar, pero esta es la primera iniciativa que se aprueba con biogás, con una tarifa y el financiamiento para llevarlo adelante”. Ahora todos sueñan (los productores de Tejedor junto a la Cooperativa) de que el pueblo entero pueda autoabastecerse de energía con los desechos de los animales (hoy eso sería imposible). Pero según los expertos, es una expectativa viable en una población de no mucho más de 6.000 habitantes. Weibel y Pinos adelantaron que su empresa ya está trabajando con otro proyecto en la escuela agrotécnica salesiana del partido de 25 de Mayo, que involucra un desarrollo educativo y la posibilidad de tratar los efluentes generados por un tambo y por la cría de cerdos para producir biogás y biofertilizantes. «Cuentan con el financiamiento del estado alemán y estarían funcionando con las instalaciones nuevas a comienzos de 2016″ expresaba un periodista del mundo del campo.

El establecimiento»La Micaela» es el nombre del campo de Urdangarin, hoy tiene capacidad para engordar 1.000 novillos y produce sus propios granos para el alimento de esos animales sobre una superficie de 300 hectáreas. Allí se realizaron ensayos para evaluar la eficiencia del biofertilizante producido en el biodigestor con los desechos de los vacunos. “El biofertilizante que generamos es rico en fósforo, nitrógeno y potasio, además de tener micronutrientes y hormonas de crecimiento vegetal”, sostuvo Weibel. Por su parte aquí en Rivadavia, ya las autoridades locales concurrieron a ver cómo funciona, y dicen que interesó mucho la idea.

 

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