Daniel Garnero trabaja en varios establecimientos educativos de la ciudad cabecera según él mismo reflejó en su cuenta de Facebook. En vísperas de los festejos típicos de estas fechas, dejó expresada su opinión, que generó ciertas repercusiones en el ámbito docente y en los papás.
«Soy docente de varias escuelas secundarias de América. En estos momentos (mediados de septiembre) los adolescentes sólo hablan, piensan, organizan, preparan y planifican para su «Día del Estudiante», en el que desde el miércoles 20 por la tarde y durante todo el jueves 21, casi exclusivamente van a consumir todo tipo de bebidas alcohólicas. Y, en resumen, sólo quieren hacer eso: consumir bebidas alcohólicas sin control, sin límites y sin tapujos» comenzó su escrito.
«En el Municipio (sic) está prohibida la venta de bebidas alcohólicas a menores (los alumnos de secundaria son casi exclusivamente menores, sólo unos pocos de 6° año ya cumplieron sus 18 años), sin embargo los adolescentes se jactan de las cantidades (casi obscenas) de bebidas alcohólicas que ya están acumulando, para esa fiesta. Consultados respecto de dónde las consiguen (reitero, es ilegal la venta de bebidas alcohólicas a menores), aparecen exclusivamente 2 respuestas: Las compramos en los chinos o las compra mi papá/mamá/tío/abuelo». No me consta que haya comercios que vendan bebidas alcohólicas a los menores (si me constara ya los habría denunciado), pero es probable que los haya, dado que los menores lo admiten sin tapujos. La Municipalidad de Rivadavia debería observar un poco, indagar y proceder como corresponde (multas + clausura) con esos comercios».
El docente siguió argumentando que – «Respecto de los padres que les compran cantidades de bebidas alcohólicas a sus hijos… bueno, eso es un tema gravísimo, que ni la Municipalidad, ni la Policía ni ninguna Institución Pública puede resolver. Si hay padres que disfrutan matando a sus hijos nada se puede hacer desde los organismos públicos; los docentes tenemos la posibilidad de trabajar con los menores para ayudarlos a defenderse de la falta de cuidado de esos adultos, pero tenemos muy pocas posibilidades de lograr resultados positivos. De todas maneras, no quedan dudas que hoy nuestros adolescentes sufren el flagelo del consumo indiscriminado y desmedido de alcohol porque nosotros, los adultos, se lo permitimos. Sin dudas que esta situación de desprecio hacia la vida de los chicos mejoraría un poco si los adultos los quisiéramos un poco más, pero sabemos que el amor no se puede forzar. Se siente o no y listo».
Para finalizar dejó su reflexión – «Ojalá los adultos, todos, comprendamos cuál es nuestra responsabilidad, nuestra función en el consumo de alcohol descontrolado de los chicos, y actuemos en consecuencia. Creo que hasta que eso no pase los chicos seguirán desperdiciando su vida detrás de nubes oscuras y densas de etanol».



