Hubo pasajes muy emotivos en la conversación entre Jorge ‘Kamilo’ Gaitan (periodista deportivo y amigo del púgil) y Nicolás Flores Duperou -conductor del programa periodístico Magazine Café- sobre la vida y trágica muerte de Alfredo Horacio Cabral; boxeador nativo en Santa Isabel (La Pampa) pero ‘Americano’ desde muy gurrumín, que poseía un talento excepcional. Se habló del potencial que tenía para ser campeón mundial, su disciplina inquebrantable en el entrenamiento y su papel como el primer embajador deportivo de la ciudad de América. Se repasaron los momentos clave de su carrera, como su famosa pelea con Castellini en el Luna Park y su guanteo con el súper campeón Carlos Monzón. Finalmente, el diálogo aborda el accidente fatal que interrumpió su prometedora carrera, dejando un legado de lo que pudo haber sido y la profunda tristeza en su comunidad.
Cabral nació en La Pampa, pero su familia se afincó en América cuando él tenía 4 o 5 años debido al trabajo de su padre como esquilador. Comenzó a pelear entre los 12 y 15 años. Su primer entrenador fue «Pirincho» Rodríguez. Posteriormente, Enrique Gianera lo descubrió y encaminó su carrera, siendo su entrenador y mánager de por vida. Entrenaban inicialmente en el garaje de la casa de Beto Arregui. Sus sparring eran Carlitos Villegas, su hermano Raúl, y también un boxeador que estaba detenido de apellido Frutos, que era medio pesado, para que le servís a Cabral para ganar potencia.
“Horacio era una persona extraordinaria y con un corazón bárbaro fuera del ring. Su meta era llegar lejos en el deporte para poder ayudar a su familia, especialmente a sus padres” relataba Jorge Gaitan en FM 104.1 del multimedios La Nueva Prensa.
“En el ring, era un tipo muy ‘bocón’ al que le gustaba la ‘chicana’ y la promoción, a menudo declaraba frases como que les iba a ‘arrancar la cabeza’ a sus rivales”.
“Como boxeador, era un guerrero con una mandíbula de acero, muy difícil de derribar y con un aguante impresionante. Ganaba por acumulación de golpes y demolición, los ablandaba a sus rivales pegándoles en los brazos. Era un boxeador completo” remarcó Gaitan.
Se lo consultó sobre las diferencias en estilo con Carlos Monzón: “Monzón era más ortodoxo y cerebral, Cabral era más agresivo y le gustaba prenderse’ en el golpe a golpe. Era muy profesional y disciplinado en su entrenamiento y cuidado personal, no tomaba alcohol ni era un hombre de la noche y las luces”.
Peleas importantes y aspiraciones mundialistas
“Tuvo una pelea icónica con Miguel Ángel Castellini en el Luna Park en 1978 en el estadio de la avenida Corrientes y Bouchard en Capital Federal, no era por un título pero convocó a una multitud impresionante de 14.000 personas. El Luna estaba repleto, a pesar de que el 95% del público estaba a favor de Castellini, Cabral lo demolió. La ‘bronca’ con él nació cuando este lo bajó de una pelea en España por un incidente que tuvieron cuando Horacio le hacía de sparring”.
Tito Lectoure, su promotor, lo estaba llevando por el camino de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), y ya estaba a punto de pelear por el título mundial contra Ayub Kalule (un ugandés) en Sudáfrica, como pelea de semifondo, ya estaba todo casi arreglado.
Trágico fallecimiento
El accidente automovilístico fue en la madrugada de un sábado 7 de julio del año 1979. Había niebla en el lugar mientras regresaba de una pelea de su hermano Raúl en Bahía Blanca. Ocurrió porque un Fiat 128 que venía de Río Negro y era conducido por una pareja de médicos, se le cruzó al intentar pasar un camión, impactándolo de frente. Cabral había comprado su auto nuevo (un Peugeot 504) hacía muy pocos días, una semana antes del accidente.
“Se cree que no llevaba puesto el cinturón de seguridad, lo que le causó la muerte por el impacto con el volante. En el auto viajaban Horacio (conduciendo), Enrique Gianera iba adelante junto a él, y Raúl Cabral su hermano (detrás del conductor), Cachito Gianera atrás (en el medio, quien también falleció) y Carlitos Villegas».
“Yo me entero cuando cerca de las 7 de la mañana ingresé a trabajar a Casa Espada, y la noticia la dio Osvaldo Cafareli en Radio Rivadavia, quien tenía un vínculo muy cercano con Horacio, lo quería casi como a un hijo” dijo ‘Kamilo’ Gaitan.
El pueblo de América quedó conmocionado, con un «movimiento impresionante». El fútbol y la fecha de la Liga se suspendieron ese fin de semana.
Fue velado primero en la casa paterna y luego en la Sociedad Española, con una asistencia multitudinaria de más de 5.000 personas, incluyendo figuras como Lectoure, Víctor Galíndez, Campanino, y periodistas de los principales medios nacionales.
Se lo recuerda también por su carisma y su forma de vestir, “llegaba a los lugares como una ‘estrella de Hollywood’, con sacos de terciopelo, camisas abiertas y cadenas de oro” remataba Gaitan en la charla..
“Su historia inspiró a su hermano Rubén Darío Cabral a boxear y alcanzar títulos importantes (campeón argentino, sudamericano e internacional) con la intención de lograr lo que Horacio no pudo”.
Fue sparring de Carlos Monzón en sus entrenamientos, sobre el final de la carrera de Carlos, quien sentía un gran aprecio por Cabral y “hasta le propuso a Enrique Gianera una vez, intercambiar el contrato de Horacio por un Mercedes-Benz que poseía en ese momento. Monzón reconocía en Horacio esa ‘pasta de campeón’ que no tenía cualquiera” contó Gaitán.
En Montecarlo lo vieron pelear entre otros, nada más y nada menos que Bob Arum (promotor Top Mundial de EEUU), “había quedado deslumbrado con Horacio. En esa misma reunión, Marvin Hagler, entonces preliminarista, peleó, y ya se había generando la especulación de un futuro enfrentamiento con Cabral”.
El periodista deportivo aprovechó la ocasión y le solicita al Gobierno Municipal la restitución del Monumento a Horacio que estaba emplazado en la entrada a la ciudad, sobre calle Comandante Hillcoat y Acesso Principal.
Aquí podrán escuchar 🎧 situaciones inolvidables de lo que fue Cabral no solo deportivamente. Un repaso riquísimo, cargado de anécdotas.
Junto a Carlos Monzón.



