El homenaje a nuestro recordado boxeador – el mundillo de ese deporte unánimemente expresa que hubiese sido campeón del mundo – se llevó a cabo el pasado sábado 14 de septiembre en horas de la tarde. El distintivo se encuentra ubicado en el acceso principal de la ciudad cabecera y la Ruta Nacional 33.
«Hubiera sido un campeón mundial con todas las letras. Ese año fue tristísimo para el boxeo argentino, a la temprana muerte de Horacio hay que sumar la del cirujano mendocino Ortiz, otro que tenía todo para llegar a lo máximo. Mi recuerdo eterno para los dos. Recuerdo aquella velada en Montecarlo donde Corro perdía el título mundial con Antuofermo, y Cabral le ganaba a Tap Tap Makatini. Allí fue donde Lectoure le conseguía la chance por el título mundial en Japón ante Masachi Kudo. El cruel destino quiso lo contrario, en ese accidente también murió mi gran amigo Enrique Gianera» tuiteaba el especialista en boxeo Walter Nelson en conmemoración a la inauguración del monumento al Indio Cabral.
El fallecido boxeador (tuvo un siniestro vial en el año 1979 cuando volvía de Bahía Blanca para nuestra ciudad en un Peugeot 504 tras haber visto una pelea de su hermano) nacido en Santa Isabel (La Pampa) pero de muy chico radicado aquí y plenamente identificado con América, ya tiene su monumento en el acceso principal. El púgil, quien forma parte de la historia grande del deporte rivadaviense, se destacó arriba del ring en combates memorables, como aquellos que protagonizó en el mítico Luna Park, por ejemplo cuando le propinó una soberbia paliza a Miguel Ángel Castellini.
Cabral pocos días antes de morir a los 23 años, había vencido categóricamente al sudafricano Elijab «Tap Tap» Makathini en Montecarlo por knock out en el primer round, y esa pelea que fue muy comentada en todo el mundo, le había hecho aparecer la posibilidad de enfrentar por el título del mundo de los medianos al japonés Masachi Kudo.
En la foto el ex campeón argentino y sudamericano Rubén Darío Cabral.



