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jueves 14 mayo, 2026
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«Lo que no se mide no se puede mejorar» – por Agustín Giorno para la campaña de trigo

Agustín Giorno analiza las claves para optimizar el cultivo de trigo en el noroeste de Buenos Aires, comparando la genética moderna con un «Fórmula 1» que requiere un manejo de alta precisión. El especialista enfatiza que la medición del agua y la napa al momento de la siembra es el primer paso crítico, ya que determina el potencial de rendimiento en una zona con inviernos secos. Giorno identifica la nutrición y fertilización como la principal brecha que impide alcanzar los rindes máximos, instando a los productores a utilizar modelos económicos para ser eficientes ante el aumento de costos. Finalmente, advierte sobre el riesgo de la uniformidad genética, la cual acelera la adaptación de enfermedades como la roya, y propone diversificar cultivares y monitorear constantemente para no perder la rentabilidad del cultivo.

El ingeniero, técnico del grupo CREA en la región oeste de la provincia de Buenos Aires, plantea una visión de la agricultura basada en el replanteo constante de las prácticas tradicionales y la búsqueda de márgenes de mejora mediante la precisión y la medición.

  1. La filosofía de la medición: «Lo que no se mide, no se puede mejorar»

Giorno enfatiza que la eficiencia depende de conocer con qué recursos se cuenta realmente. Señala que existe una «falta de mediciones» crítica en el sector, donde incluso entre los productores de punta, menos del 50% de los lotes cuentan con análisis de factores determinantes como:

  • Agua en el suelo y profundidad de la napa.
  • Niveles de nitrógeno y fósforo.
  • Calidad de la semilla (curado y poder germinativo).
  1. El agua y la napa como determinantes del rendimiento

Para Giorno, en una región con bajas lluvias invernales, el éxito del trigo depende de dos pilares hídricos.

  • Humedad inicial: El agua disponible al momento de la siembra es clave para que el cultivo genere sus estructuras de rendimiento.
  • La Napa: Una napa de buena calidad (ubicada idealmente entre 0,80 m y 1,5-2 m) actúa como un «sistema de riego» de abajo hacia arriba durante la primavera.
  • Riesgo en años húmedos: Advierte que en años con exceso de lluvia, una napa demasiado cerca puede ser más perjudicial que en años secos, provocando mermas de hasta el 66% por falta de respiración radicular.
  1. Maximización del ciclo y gestión del riesgo (Modelo Cronos)

Giorno sostiene que para alcanzar los máximos potenciales, es necesario estirar lo más posible el ciclo del cultivo.

  • Fecha de siembra: Recomienda sembrar temprano (fines de mayo a los primeros 10 días de junio) utilizando cultivares de ciclo largo adaptados.
  • Uso de tecnología: Sugiere utilizar el modelo Cronos de la UBA para prever fechas de floración y arbitrar el riesgo frente a heladas tardías o golpes de calor.
  1. La «Brecha de Rendimiento» y la nutrición

Aunque los rendimientos promedio han subido (entre 500 y 700 kg en la última década), Giorno señala que los productores solo capturan entre el 65% y 70% del potencial real.

  • Factor limitante: La nutrición es el principal responsable de esta brecha del 30-35%.
  • Eficiencia económica: Defiende que, pese al alto costo de los fertilizantes, la decisión debe basarse en la relación costo-beneficio, utilizando herramientas como el software Triguero.
  • Microelementos: Destaca que incorporar azufre, zinc o boro tiene un costo muy bajo y genera un impacto rentable, especialmente en suelos degradados.
  1. La metáfora del «Fórmula 1» y los baches

Giorno compara la genética actual de los cultivos con un Fórmula 1, capaz de rendimientos fabulosos, pero que debe transitar por «rutas» (suelos, contexto económico y clima) llenas de baches. El desafío del productor es conducir este vehículo al máximo de sus prestaciones, lo que implica un monitoreo constante y una estrategia precisa desde la siembra hasta la cosecha.

  1. Sanidad y el «Super Ciclo» de enfermedades

El técnico advierte sobre un fenómeno de adaptación acelerada de las patologías:

  • Concentración de cultivares: Al sembrarse masivamente solo 2 o 3 variedades (que cubren más del 80% del área), se facilita que las enfermedades se adapten más rápido.
  • Cambio de umbrales: Enfermedades como la roya amarilla ahora infectan a temperaturas mucho más bajas (5-7 grados) y con una velocidad explosiva. Esto obliga a los técnicos a abandonar los umbrales tradicionales y reaccionar con mayor celeridad.
  1. Nuevas fronteras: Bioestimulantes y biológicos

Giorno ve con entusiasmo pero también con cautela la aparición de promotores de crecimiento y productos biológicos (ácidos húmicos, extractos de algas, etc.). Observa que ofrecen respuestas interesantes especialmente en ambientes degradados, y recomienda consultar los ensayos regionales de los grupos CREA para cuantificar estos resultados.

Entrevista en el bloque El Campo y la Ciudad por FM 104.1

 

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