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lunes 8 agosto, 2022
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POR UN HECHO DELICTIVO DEL AÑO PASADO DOS PERSONAS DE AMÉRICA TUVIERON QUE DECLARAR EN LA PAMPA

Este es un hecho que sucedió el año pasado por el robo de ua camioneta Fiorino y la detención en la ruta 70 cerca de América de una persona: se trata de una historia que tiene muchas «piezas que aún no encajan en el rompecabezas» decían los investigadores. El inspector de tránsito de la GUM Abel Ustari y Josefina Arias una vecina de América tuvieron que ir a declarar.

Durísimas acusaciones cruzaron Juan Manuel Torancio, imputado de robo agravado por el uso de arma, y Claudio García, el comerciante denunciante en la causa. Fue durante uno de los tres careos ordenados por el juez Alfredo Alonso, a instancias de un pedido del fiscal Alejandro Gilardenghi. Se realizó la tercera ronda de testimonios programados para analizar la causa donde Torancio, está acusado de robarle a mano armada una camioneta Fiat Fiorino a García, en un hecho acaecido el 24 de octubre del año pasado en una zona rural cercana a la localidad de Trebolares y donde fue detenido en América. Ahora fue el turno de escuchar los testigos aportados por la defensa a cargo del doctor Norberto Paesani. Previo, la fiscalía le tomó declaración a un inspector de tránsito bonaerense, Abel Fernando Ustari, quien fue consultado acerca de su participación durante la requisa efectuada al utilitario en la comisaría de Rivadavia, poco después de producirse la detención de Torancio. El hombre, integrante de la Guardia Urbana Municipal de Rivadavia, confirmó en el recinto que el detenido fue sometido a una pericia para intentar develar el posible uso de un arma de fuego por parte del imputado durante el presunto hecho delictivo. A continuación, la totalidad de los testigos que pasaron por la sala principal de debate fueron totalmente coincidentes en afirmar que, al contrario de lo expuesto por la supuesta víctima, Torancio y García tenían una relación de vieja data, no menor a los 10 años. Como se recordará, cuando García declaró en el tribunal, aseguró que su acercamiento al imputado había sido casi de casualidad. Ayer por la mañana, Julia Dolinda Villarroel dio por tierra con la aseveración de García, al sostener que en numerosas oportunidades el denunciante concurrió al domicilio de Torancio, y que podría dar fe que el día del supuesto secuestro y posterior robo del utilitario, ella había sido testigo ocular de una transacción comercial entre Torancio y García en la cual, el primero, acordó la compra de la famosa Fiorino en 28 mil pesos. Villarroel y Gustavo Fernando Urquiza, pareja de la primera, dijeron haber presenciado el acto comercial que, García en su declaración, lo colocó a kilómetros del domicilio de Torancio en el barrio Frank Allan. Según la denuncia, el boleto de compraventa se firmó sobre el volante de la Fiorino el 24 de octubre, supuestamente bajo la presión armada que ejercía Torancio. Sin embargo, ese documento nunca apareció en escena durante la requisa efectuada a Torancio y el vehículo a horas de cometerse el hecho. Ayer se reveló que, en realidad, el documento estaba en poder de la familia del imputado y que había sido entregado en mano al doctor Alejandro Caram, primer defensor de Torancio.

Testimonios

Villarroel ubicó varias veces a García en la vivienda familiar. Además, respondió que la única arma que había en la casa de Torancio era una carabina calibre 22, recortada, que supuestamente había sido regalada por un vecino de apellido Maldonado, amigo del imputado. Precisamente, la mujer adujo que el día del hecho esa arma fue probada por Torancio notando que presentaba fallas al momento de ejecutar los disparos. También confirmó que Torancio recibió una suma de 50 mil pesos como indemnización por un accidente de tránsito que padeciera en junio del año pasado y que, parte de ese dinero (28 mil) fue invertido en la Fiorino comprada a García. Por su parte Gustavo Fernando Urquiza, concubino de Villarroel, también señaló que García era asiduo concurrente al domicilio de Torancio y que conocía a este desde el año 1995 porque habían trabajado juntos en la construcción de un sector del acueducto del norte. “Sé que recibió esa indemnización que cobró en el banco HBC de Santa Rosa, yo estuve presente el día que hizo la operación de compra de la Fiorino a García, en la casa de Torancio se hizo el boleto de compraventa y la entrega de los 28 mil pesos acordados en el negocio, yo ví entregar el dinero”, señaló Urquiza.

Habló Torancio

Juan Manuel Torancio habló en el recinto. El imputado hizo un largo recorrido de los hechos y aseguró, una vez más, que la relación con García se remonta casi a la década, cuando el comerciante titularizaba un emprendimiento gastronómico. “No es una persona correcta, tiene un pasado tan oscuro como el mío”, dijo en referencia al denunciante. Explicó que el 24 de octubre García fue a su casa a pedirle que lo acompañara hasta la zona rural de Trebolares sin dar demasiadas precisiones. “Quería hacer ‘un negocio’ de herbicida y soja, dijo que su trabajo era ‘marcar’ el lugar de un posible golpe delictivo para luego ser ejecutado por otras personas. Le dije que no podía hacerlo, porque estaba terminando con la (libertad) asistida por otro hecho, no quería involucrarme”, agregó. Torancio, además, relató que en el camino le reclamó a García la entrega de la camioneta adquirida el 21 de octubre y que ante la indiferencia de este, aprovechó un descuido para llevarse la unidad que le pertenecía. “Se la saqué porque era mía, me pidió 35 mil pesos y se la pagué 28 mil, porque (García) necesitaba la plata urgente”, afirmó. Más adelante recordó la manera que junto a García y otra persona, de apellido Maldonado, viajó a Intendente Alvear para realizar un trámite familiar. Pero en ese recorrido de la localidad según Torancio, a García le llamó la atención la estructura de la vivienda particular del intendente Pepa, donde el año pasado se cometió un asalto a mano armada. Para el imputado no caben dudas que el 24 de octubre de 2013 García lo llevó hasta la zona rural de Trebolares para “marcar” un campo donde se hallaba un importante lote de herbicidas y bolsones de soja hecho que, según el relato, cometerían otras personas. “La idea era entrar al campo para ver dónde estaban las cosas”, contestó Torancio a una consulta puntual del fiscal. Ante el funcionario judicial aseguró que nunca usó un arma durante ese viaje, desconoció la procedencia de los proyectiles hallados enterrados en el lugar donde detuvieron el vehículo y explicó que la prueba positiva de demortest a la que fue sometido en América tuvo que ver con el uso de la carabina, horas antes de iniciar el viaje junto a García. “¿Por qué cree que lo denunció García?”, preguntó Gilardenghi. “Porque le saqué la camioneta que era mía, tenía decidido a seguir a América a ver mi señora, pero me arrepentí porque no tenía el carnet de conducir. Retomé el camino porque quería arreglar el problema que tenía con García, me arrepentí de lo que había pasado, pero no alcancé porque me detuvo la policía. Yo nunca hablé con el comisario Rodríguez”, (según este, Torancio habría explicado que el suceso que lo comprometía tenía que ver con un ajuste de cuentas con García por incumplimiento de la operación comercial).

Josefina Arias oriunda de América habló de “Mala gente”

Josefina Deolinda Arias, concubina de Torancio, llegó de América para testimoniar en el proceso oral y público. La mujer realizó una encendida defensa del imputado pero, a su vez, reveló su malestar por la relación que su concubino mantenía con García (a quien describió como “el gordito”) y un tal Maldonado. “En su momento le dije que no fuera a mi casa, no me parecía buena gente, ni él ni Maldonado a quien lo eché de mi casa” expuso. También afirmó haber visto el boleto de compraventa que, por expreso pedido de Torancio, lo sacó de la casa para ponerlo a disposición del abogado defensor. Este documento, vale decir, fue expuesto en recinto y totalmente identificado por las personas que atestiguaron ayer. “Vi cuando entregaba el dinero que, hasta ese día, había guardado Villarroel en su casa por cuestiones de seguridad, yo me había opuesto a que realizara esa operación, pero no me hizo caso”, se quejó la mujer.

Careos

Para el fiscal Alejandro Gilardenghi la realización de un careo entre los testigos, acusado y denunciante, se hacía necesario para avanzar en el juicio habida cuenta de las importantes contradicciones entre los declarantes. En primer lugar, el fiscal pretendió saber al existencia de los disparos de amedrentamiento esa tarde del 24 de octubre y, también si el famoso boleto de compraventa había sido firmado dentro del vehículo (tal lo explicado por García) o en la casa de Torancio, como sostuvo este, sus familiares y amigos. El proceso se concretó en horas de la tarde y el primer debate se dio entre Torancio y García. Ambos cruzaron fuertes acusaciones respecto a lo acontecido, y se mantuvieron en sus dichos. El segundo careo se dio entre García y Villarroel, respecto a la firma del boleto. El primero reiteró que se había realizado dentro del vehículo, puntualmente arriba del volante. El denunciante profundizó que había remarcado con la birome sobre el papel, y que esa acción podía corroborarse mediante un peritaje al elemento de conducción, sin embargo, Villarroel desmintió esa acción y aseguró que ella le dio el dinero a Torancio para que concretara la operación de compraventa en su domicilio, el 21 de octubre del año pasado. La jornada de debates continuará el viernes 13 del corriente.

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