El paso a paso que ningún medio de comunicación les detalló lo leerán en este escrito elaborado por el periodista Martín Cifre.
La última fecha del grupo B de la Liguilla estuvo marcada por el escándalo. Independiente de América se enfrentaba con Social de González Moreno y el «Rojo» del Meridiano con Gorra de Cuero. Todos menos el equipo tejedorense – ya sin chances matemáticas – debían ganar para poder meterse en la final del torneo. Sin embargo los partidos estuvieron llenos de sospechas e irregularidades que terminaron empañando el desempeño de los equipos.
Ambos encuentros debían comenzar a las 16 horas. Por reglamento, existe una tolerancia de 15 minutos para que arranque el juego. En cancha de Independiente de González Moreno, el partido comenzó a las 16.04 por lo que estuvo bien. Mientras que en el Anselmo Lobo (H) comenzó 16.27 y el motivo del retraso fue que el árbitro solicitó la presencia de un médico en el campo para dar comienzo, cosa que desde la Liga del Oeste no es requisito obligatorio. Ahí apareció la primera irregularidad de la tarde. El sentido común indicaba que a las 16.15 se tendría que haber optado por jugar sin médico o suspender el encuentro.
En el primer tiempo Independiente de González Moreno demostraba su superioridad ante Gorra de Cuero y en los 45 minutos iniciales ya goleaba 4 – 0. En América, Independiente jugaba mejor que Social y le ganaba por 2 a 0. Con esos resultados, los dirigidos por la dupla Toledo – Castrillón se metían en la final del campeonato. Con el cierre de las primeras etapas, aparecía el primer hecho curioso en la localidad del Meridiano V: Un jugador de Gorra sufrió una lesión y debió ser trasladado en ambulancia por lo que el entretiempo se extendió hasta el regreso de la misma al «Nuevo Estadio Jardín» – (Desde la Liga tampoco imponen como obligatorio que haya ambulancias en las canchas para que los partidos se puedan desarrollar, más allá de que en Tejedor y González Moreno suelen estar presente).
En el comienzo de la segunda etapa, Independiente de América estiraba la ventaja a 3 – 0, pero Social reaccionaba rápido, convertía dos goles y se ponía nuevamente en partido. Hasta ahí parecía todo normal. Pero desde González Moreno seguían llegando goles y el «Rojo» del Meridiano goleaba 6 – 0. Siguiendo con la cronología de los hechos, volvemos a la cabecera del partido de Rivadavia, y antes de los 30 minutos del tiempo complementario, los de América volvían a estirar el marcador y ya ganaban por 6 a 2. Acá en este encuentro, pese a la goleada – dicen que allí se produjo como un punto de quiebre – había un desarrollo consecuente con los hechos pero el juego se rompió y los del Anselmo Lobo tendrían una catarata de goles a favor para que el partido terminara con un 10 a 2 final. Al mismo tiempo en González Moreno, el local goleaba por 8 a 0 pero no le alcanzaba a para meterse en la final.
Las informaciones radiales contaban que el partido terminaba por lo que los de América celebraban el pase a la serie definitoria. El colmo fue cuando desde la transmisión anunciaban que un jugador del «Rojo» del Meridiano debía ser trasladado en ambulancia y que, tras un tumulto, el árbitro decidía esperar a que regrese para jugar cuatro minutos que según el referí faltaban completarse. En ese breve tiempo de recupero, los locales siguieron llegando al gol y terminaron imponiéndose 11 a 0. Resultado que los metía en la final.
Lo abultado de las goleadas sumado a las irregularidades mencionadas hicieron que la última fecha de la zona de grupos fuera el tema destacado la opinión pública. Jugadores, dirigentes, periodistas y simpatizantes estallaron las redes de comentarios y discusiones por lo ocurrido en las canchas. Al lunes siguiente, se conoció que la comisión del club de América involucrado se presentó el la sede de la Liga y dejó sentada su postura de lo que pasó en ambos partidos. Ese día por la noche se convocó con carácter de urgente a los dirigentes de todas las instituciones y a los miembros de la mesa chica de la Liga para el martes. Esto también fue extraño ya que la convocatoria fue vía celular y no por boletín oficial como corresponde.
En la reunión, tras un debate caliente los directivos de los clubes y de la institución que los agrupa resolvieron eliminar a los cuatro equipos que fueron parte de las goleadas y declarar a Atlético Rivadavia campeón de la Liguilla por ser el ganador de la zona A. En el transcurso de la semana distintos referentes del fútbol local contaron detalles de lo acordado y del bochornoso fin de semana. El presidente de la Liga del Oeste, José Guzmán habló por «Magazine Café» y reveló que un jugador de Gorra de Cuero confesó ante abogado y escribano que desde Independiente de González Moreno habían intentado sobornarlos. Guzmán también informó que contaban con videos donde había gente ofreciendo dinero. Además dijo que tras el 6 a 2, Social dejó que el «Rojo» de América siguiera metiendo goles para perjudicar a su rival de toda la vida. Por otra parte, el referente de la institución señaló que todos los clubes apoyaron la medida propuesta desde la mesa chica. Los únicos que votaron en contra fueron Independiente de América y el de González Moreno. A su vez, también dijo que Gorra de Cuero no se presentó porque después de lo que pasó tenía problemas internos en su comisión directiva.
Por otro lado Mario García – presidente del «Rojo» de González Moreno – aseguró que pidieron una copia del estatuto para analizar la validez de la resolución pero que en la Liga le dijeron que la documentación estaba en la ciudad de La Plata. Otro hecho por demás de curioso. García también dejó entrever que irán ante el Consejo Federal para reclamar que los descalificaban si ningún tipo de pruebas.
Finalmente, Atlético Rivadavia resultó ser el campeón del torneo reducido. La medida ejemplar tomada por la Liga fue un fallo histórico y sin precedentes. Ahora, el «Albirrojo» se medirá con Fútbol Club (ganador del Clausura) en la semifinal del año. Quien gane esa llave jugará en la gran final con Huracán de Carlos Tejedor (campeón del Apertura y mejor equipo en la tabla general).
Por Martín Cifre – Periodista



