Lo manifestó José Mile – camionero oriundo de General Pringles que reside en América – quien sufrió un choque frontal con otro transporte pesado en la Ruta Nacional 33 cerca de Casilda. Dijo que no recuerda nada de aquel momento – «el otro camionero dice que me dormí, pero serán los peritos los que determinen qué sucedió» – estuvo en terapia intensiva durante varios días donde le peleó duro a la muerte y la venció. Perdió cerca de 20 kilos. Hoy por suerte ya está con su familia.
«Por el golpe que sufrí en la cabeza, no recuerdo nada. Los médicos me despertaron 15 días después del accidente» relataba Mile en una entrevista realizada por Nicolás Flores Duperou – en el programa periodístico «Magazine Café» por 104.1 y la cadena de medios que retransmiten (Canal 2 – 99.9 González Moreno – FM Nic Fortín Olavarría). También detalló que «minutos antes del accidente había parado en un pueblo a calentar agua para el mate, por ese motivo iba sin el cinturón de seguridad, y lo que es el destino. Ya que eso me salvó la vida. Por el impacto salí despedido, y por cómo quedó el camión, si hubiese ido atado probablemente no estaría acá» aseguró. En relación al tratamiento que recibió, explicó que «primero fui atendido en un Hospital público de Rosario y cuando lograron despertarme me trasladaron a un Sanatorio. Cuando desperté los médicos me explicaron lo que me había sucedido y me contaron que no me trasladaron antes porque estuve muy grave. El día 8 fue el más difícil, entré en paro y tuve convulsiones» aseveraba José en la charla. Mile expresó que sufrió fractura de cráneo y de mandíbula – «ya estoy bien aunque perdí cerca de 20 kilos, y por la fractura aún no puedo comer alimentos sólidos».
Respecto de la recuperación que debe realizar el camionero expresó que «durante seis meses no podré trabajar y tengo que hacer ejercicios que me dieron para terminar de recuperarme. Me realizaron varias operaciones pero todavía me faltan dos más». Por último, contó que pese al accidente seguirá trabajando como camionero – «esto se lleva en la sangre, la peor parte se la llevó mi familia que estuvo permanentemente conmigo, así que les agradezco mucho. También a todos los que se preocuparon y mandaron mensajes o vinieron a verme».




