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lunes 8 agosto, 2022
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EN LAS PRÓXIMAS HORAS MARCHÁN LLEGA A LA ARGENTINA: SUS HERMANAS DE AMÉRICA LA FUERON A ESPERAR A BUENOS AIRES

¿Qué es de la vida de María Rosa Marchán, la pampeana (sus hermanas están radicadas en América) que cumplía una condena a 15 años en un cárcel de máxima seguridad de Miami? Esta mujer que hoy tiene 35 años, pudo recuperar su libertad antes de terminar los años que le había determinado el estado norteamericano de la Florida -donde ella estuvo presa-. La noticia del día es que en las próximas horas estará llegando a su General Pico, a su lugar en el mundo, y a escasos kilómetros de la ciudad de América donde residen sus mayores afectos (Sandra y Claudia sus hermanas).

Sus días pasaron entre la rutina carcelaria y las salidas a clínicas médicas y hoteles a pintar murales, ya que estuvo comprendida dentro de un programa laboral extramuros. Ocurre que al menos en esa zona de los Estados Unidos los reclusos deben trabajar para pagar su propia permanencia en una celda. A esa altura María Rosa -que siempre alegó inocencia- supo que casi no tenía chances de revertir la condena ni de completarla en la Argentina. Y muy pocas de que algún día su familia (su mamá vive en General Pico) pueda verla. En su momento quien era el abogado que la defendía, Miguel Pierri, explicaba la negativa de la embajada norteamericana a otorgarles las visas a la madre de Marchán y a sus dos hermanas de América para que puedan visitarla, y decía que un pastor evangélico y su esposa son quienes solían concurrir al presidio. También era visitada por personal del Consulado de la Argentina en Miami.

Marchán fue detenida el 1 de febrero de 2002 por el homicidio del joyero cubano Agustín Morales, un hombre de 61 años cuyo cuerpo fue encontrado dentro del baúl de su auto el 12 de enero en estado de descomposición porque había sido asesinado dos semanas antes. Para la policía yanqui el principal sospechoso era su entonces novio, el cordobés Roque Esteban Calafell, pero él se embarcó a la Argentina el 16 de enero y dejó a la piquense sola en Miami. Luego Calafell fue detenido y arrestado por la justicia federal de Córdoba -en respuesta a un pedido de Interpol- el 4 de febrero de 2008, pero dos veces la Cámara Federal de Córdoba rechazó su excarcelación. María Rosa, estuvo asesorada por el defensor oficial de Miami, el abogado Howard Jeffrey Lubel, y fue acusada de asesinato en primer grado, un delito sancionado con pena de muerte. Además le imputaron robo a mano armada. Al final no hubo juicio y ante la posibilidad de recibir la pena capital, aceptó declararse culpable de homicidio en segundo grado y terminó negociando con la fiscal del condado de Dade, Gail Levine, una pena a 15 años. Así el caso quedó formalmente cerrado el 29 de julio de 2005. nena

El gobierno municipal de Rivadavia le había otorgado un préstamo a una de sus hermanas para viajar

En todos estos años la piquense solamente pudo ver una vez a un familiar. Fue en diciembre de 2002, cuando se encontró con otras de sus hermana Susana, quien pudo viajar luego de superar incontables trámites burocráticos y trabas económicas. En su momento, aquí el gobierno municipal le había otorgado un préstamo a una de sus otras hermanas para viajar, cosa que finamente no pudo hacer, también por trabas en la burocracia para que pueda ingresar a los Estado Unidos. La Embajada norteamericana les negaba las visas a ella, y a la madre de Marchán. Directamente les decían que no eran aptas, lo que según la ex embajadora implicaba una prohibición permanente. Recién a fines de 2008 mamá Martina pudo hablar telefónicamente con su hija presa. «Aquella vez está todo arreglado para que viajaran y estuvieran cinco días en Miami. Las tres tenían los pasajes, la autorización de las autoridades de la prisión, y hasta un pastor evangélico que las alojaría y se haría cargo de ellas. Pero así y todo se lo impidieron», remarcaban allegados a la familia. «Este es un caso donde no hubo una investigación ni juicio, y tampoco intervino el Estado argentino. María Rosa firmó un acuerdo y debe estar 15 años en la cárcel porque en Florida no se otorga la libertad condicional -acotó-. Lo que sí pudo fue salir de la prisión a pintar paredes y murales en clínicas médicas y en hoteles porque allá el preso paga el costo de su encierro con trabajo. No voy a decir que estuvo bien, pero dentro de todo…» decían los familiares.

“Un complot de la mafia” dijo el novio

María Rosa trabajaba como auxiliar de enfermería en el Instituto Cardiovascular de General Pico. Allí conoció a Roque Esteban Calafell, quien es instrumentista quirúrgico. La pareja se fue a vivir a Córdoba, de donde él es oriundo. Su ex novio tiene un pedido de extradición solicitado por los Estados Unidos, que comprende los delitos de homicidio en primer grado y robo a mano armada con arma letal. Calafell cuando regresó al país, días antes que la piquense fuera detenida, defendió la inocencia de ambos y admitió que conocía a Agustín Morales porque concurría a la cafetería donde trabajaba Marchán. También dijo en ese momento, mediados de febrero de 2002, que quería regresar a Miami para estar junto a su pareja, pero nunca cumplió con esa palabra. En una nota enviada a un diario cordobés afirmó que ambos fueron “víctimas de un complot de la mafia neoyorquina” y que quedaron “en medio de una disputa entre policías de Migraciones de Miami y la víctima”, el joyero cubano. De acuerdo a ese relato, Morales habría sido el reclutador de una red de tráfico de personas comandada por los oficiales del gobierno norteamericano, quienes habrían matado al cubano en un ajuste de cuentas. Calafell sostuvo que el caso fue «armado» con pruebas falsas, entre ellas una caja de herramientas de su novia, hallada en el automóvil Pontiac del muerto.

 

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